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jueves, 14 de abril de 2016

Crítica-Debate: Sagas a medias

Éste era un tema del que quería hablar en el blog desde hace mucho tiempo, pero no ha sido hasta que ha ocurrido algo recientemente que me decidí a hacerlo. Probablemente este tema lo han tratado muchos blogs ya, pero creo que es un tema recurrente que no nos gusta a ningún lector y que no debemos olvidar. El viernes pasado, 8 de abril, SM anunciaba a través de su cuenta de twitter que la editorial no había adquirido los derechos de The Raven King, la cuarta y última entrega de la saga The Raven Boys de Maggie Stiefvater.

A mí personalmente no me afecta. Es cierto que tengo el primer libro, pero aún no lo he leído, por lo que no es que vaya a quedarme con la intriga. Pero hay mucha gente que sí lo ha hecho y que seguía esa saga con mucho entusiasmo. El problema es que no es la primera vez que pasa ni la única editorial que lo hace y empieza a tocar mucho las narices.

No voy a crucificar a las editoriales por completo, al fin y al cabo son empresas y las empresas necesitan dinero para mantenerse abiertas y si una saga no vende, es normal que decidan cancelarla, ya que el coste de producción de un libro es elevado y no pueden gastarlo en sagas que no van a venderse. Y entiendo que libros basura como After, los de los youtubers, etc. los publiquen sin fallar ni uno, pero ahí la culpa es de quien los compra no de la editorial, ya que si venden los van a sacar y, como dije antes, las editoriales son empresas y necesitan el dinero. Lo entiendo, pero sólo hasta cierto punto. Entiendo que publiquen el primer libro de una saga y luego no publiquen el resto, ya que puede deberse a que se han vendido muchos menos ejemplares de los que se esperaban y los costes de producción superan a los beneficios. Lo que no entiendo y nunca entenderé es que se publiquen varios libros de una saga y a falta de uno o dos para acabarla, decidan no seguir publicándola. ¿Qué sentido se le ve a eso?


Lo peor es que no son sagas basura, si no que son sagas buenas, que tienen críticas muy pero que muy positivas y que a la gente gusta, por lo que se presupone que están vendiéndose. Entonces, ¿por qué cancelarlas? Lo único que provoca eso es que los lectores decidamos no volver a comprar una saga hasta que ésta esté completamente publicada, lo que deriva en que se venda poco y la editorial decida cancelarla. Es el magikarp que se muerde la cola.

Sin embargo, ahí no termina el asunto, ojalá. Ya no es sólo que la editorial falte al respeto a los lectores dejándoles a UN libro de terminar una saga (si publicas 4, ¿qué más te da publicar uno más?), si no que la falta de respeto aumenta y empeora al ni siquiera dar una explicación a sus lectores de por qué lo hacen. Tiran la piedra y esconden la mano.

Con todo esto, es normal que los lectores al final decidamos leer más en inglés o que la piratería de los libros aumente. Si el inglés no se te da bien y en tu país te han dejado sin el último libro, ¿qué haces? Descargarte el libro en pdf. Es así, acéptenlo. Ojalá las editoriales decidan cambiar el chip o, al menos, aprendan a dar una explicación.

Y vosotros, ¿qué pensáis de este tema? ¿También os cabrea que las editoriales hagan esto? ¿Os han fastidiado alguna saga? ¿Volveréis a comprar alguna saga en español o tiraréis por libros únicos y por libros en inglés? ¡Contadme!

miércoles, 14 de mayo de 2014

Debate-reflexión: "Literatura: real or not real?"

Lo que os traigo hoy es una especie de debate-reflexión sobre algo que considero crucial para todo lector: la importancia de diferenciar la realidad de la ficción...

Vale, visto así parece una estupidez, ¿verdad? ¿Quién no sabe diferenciar entre la realidad y la ficción? ¿Quién puede no saber que los vampiros no son reales y que es imposible que un licántropo se enamore de ti? Ajá, visto desde ese punto de vista es muy fácil decir con la boca bien abierta que nosotros no nos dejamos influir por la ficción y que sabemos perfectamente que no va a llegarnos vía lechuza una carta de admisión en Hogwarts. ¿No? ¿NO?

Pues no. Porque seamos sinceros, para un lector que se precie la literatura no es sólo ficción. A los lectores nos resulta casi imposible separar realidad y ficción cuando leemos un libro que nos enamora. Y con eso no estoy diciendo que los lectores busquemos debajo de nuestras camas en busca de cofres perdidos ni que al pasar delante de una iglesia abandonada nos perturbemos con la idea de que puede ser el instituto camuflado de los Cazadores de Sombras -aunque reconoscámozlo: la idea se nos pasa por la cabeza-. No, claro que no estoy diciendo eso. Lo que estoy diciendo es que las historias que nos cautivan se nos meten bajo la piel y los personajes terminan siendo importantes para nosotros.

¿Qué lector no ha derramado alguna lágrima con la muerte de algún personaje querido? ¿Quién no se ha sentido inmensamente feliz y enternecido con esas dulces frases de amor entre protagonistas? ¿Quién no se ha dejado cautivar por mundos inexistentes y seres sobrenaturales? ¿Quién no se ha sentido muchas veces desgarrado por dentro por esos finales crueles?

Para los lectores, la línea que separa realidad y ficción en los libros no existe, básicamente porque los personajes sí son reales, sí sienten, sí viven, sí mueren... dentro de nosotros. Llegamos a empatizar y a amar tanto a esos personajes que terminan colándose por debajo de nuestra piel y en nuestro corazón y terminan adquiriendo existencia. Por eso es tan fácil para los lectores sufrir inmensamente y sentir verdadero dolor o amor con algunos libros y personajes.


¿Y tú qué opinas?

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