Título: Besos entre líneas
Autoras: May R. Ayamonte y Esmeralda Verdú
Editorial: Planeta
Número de páginas: 345
ISBN: 9788408153016
Emma es una joven cuya vida no es nada fácil. Cuando tenía seis años, su madre murió en un accidente de coche y su padre, al que tiene que cuidar los fines de semana, sufrió grandes secuelas físicas e intelectuales. Entre los estudios y sus responsabilidades familiares, Emma no tiene mucho tiempo para hacer lo propio de su edad. Pero por suerte hay algo que anima sus días: la literatura. Los libros, su blog y su nuevo canal de Youtube son su refugio, y mientras todas las personas de su entorno tienen vida social, Emma prefiere pasar las horas en la biblioteca.
Todo cambia cuando Eric, el chico que acaba de llegar al pueblo, entra en su vida. Eric es guapísimo y arrollador, pero también esconde muchos secretos y un pasado oscuro por el que tiene que cumplir condena haciendo trabajo comunitario.
¿Podrá Eric sacar a Emma de la burbuja en la que vive? ¿Por qué la relación con Eric es tan complicada y confusa? ¿Por qué es tan hermético y enigmático? ¿Qué oculta?
Al paso que iba, este libro se iba a convertir en el primero al que le pusiera un 0'5 de nota (y sólo porque no podía ponerle un 0), y al final se ha convertido en el primer libro del que hago una No-reseña. Lo empecé a leer por curiosidad. No pretendía leerlo ni para meter mierda ni por el salseo, porque le eché el ojo desde que las autoras dijeron que publicarían juntas, pero abandono. Lo dejo a un poco más de la mitad porque de verdad que no puedo más.
Lo he intentado, le he dado mil y una oportunidades, pero cada página es peor que la anterior: párrafos mal estructurados, faltas gramaticales, diálogos vacíos, saltos temporales indescifrables (ni siquiera se molestaron en informarse bien o corregir las cosas incoherentes, si no que escribían como les salía y punto. ¿Cómo es posible que a las 8 de la mañana esté su tío en casa de llegar de trabajar y con un libro que acaba de comprar en la librería si a esa hora no están abiertas? Eso y libros cuyas fechas de publicación tienen un mínimo de un año entre una y otra y se nombran en el libro como publicaciones juntas... hay que informarse bien a la hora de escribir, no basta con escupir lo primero que se te pase por la cabeza), se nota muchísimo el cambio de una autora a otra en la narración (los personajes parecen bipolares, se nota que las autoras han intentado hacer a los personajes como cada una quería y en vez de ponerse de acuerdo, los personajes cambian de actitud y de forma de ser cuando escribe una u otra)...
Voy a saltarme los errores que ya todo el mundo se ha encargado de señalar (forma de escribir por whatsapp de las amigas, lo guapo que es Eric, las constantes menciones a títulos de libros y mini reseñas de cada uno, la relación tóxica de los protagonistas, etc etc), porque están más que nombrados y ya todo el mundo los sabe de sobra. Pero no puedo pasar sin nombrar los que, considero, son los peores de todos: el egoísmo de Emma respecto a su padre y la forma en la que se tratan distintas enfermedades en la historia.
Nadie, absolutamente nadie, puede convencerme de que Emma quiere a su padre y se preocupa por él: NADIE. Y muchísimo menos las autoras, ni que lo intenten. No hay por dónde coger eso, Emma es una niñata malcriada y egoísta que se preocupa únicamente por ella misma, que ve a su padre sólo los fines de semana y se queja continuamente de tener que cuidarle (bueno, cuidarle, estar con él 5 minutos porque realmente no le cuida NUNCA) y que se preocupa más y está más pendiente del tío bueno al que conoce de hace dos días y que es un GILIPOLLAS que de su propio padre. No ha habido ni una sola página en la que no haya querido entrar en el libro y darle dos buenas tortas a Emma.
Y respecto a las enfermedades que se nombran muy superficialmente, me parece un verdadero INSULTO cómo han sido tratadas de forma banal, fría y desconsiderada. Las autoras no se han informado ni un poco del tema y como persona que ha sufrido bulimia y que ha tenido y tiene depresión puedo decir que sí, es un insulto. La anorexia de la hermana se trata de forma que parece que se burlen de la enfermedad y de la depresión ni se han informado. Y en lo que se refiere a la enfermedad del padre, mejor ni hablamos, porque no sólo es algo que se han inventado a lo loco (que no tiene ni una sola base médica) si no que encima le colocan a una protagonista que se la suda.
La historia está llena de joyitas, todo hay que decirlo. Cuando la tía de Emma le dice que se deje de tantos libros porque su cuarto va a terminar APESTANDO me ha salido un facepalm tan natural que casi me dejo la marca de la mano en la cara. A no ser que el cuarto tenga humedades y los libros se llenen de moho (lo cual me parecería una asquerosidad por alguien que se considere lector), una habitación no huele por culpa de unos libros. Y si la habitación huele, entonces el problema es tuyo no de los libros.
Y todo el mundo ha hablado del número de menciones a libros, pero ¿y las veces que se dice la palabra friki? ¡Chupito y me cojo una cogorza! Además de que se nombra de forma bastante despectiva y, como friki, me he sentido muy insultada.
Por curiosidad, me dio por leer los Agradecimientos de ambas autoras y ambas coinciden en toda la comunicación que han tenido durante el proceso de escribir la historia. Lo siento, pero no las creo. Si de verdad hubieran tenido comunicación, si hubieran hablado de los temas de la trama, de la personalidad de los protagonistas o de algo tan simple como cómo escribir WhatsApp (que te lo encuentras escrito de varias formas), no se hubiera notado tantísimo que son dos personas quienes escribían. Comunicación y editores que hicieran su trabajo, claro, porque los dos a los que nombran se tocaron mucho la barriga con este libro.
Y paro, ya paro, porque si sigo no acabo nunca y prefiero acabar con este libro de una vez y pasar a otra cosa mariposa. No tengo nada contra las autoras, mucho menos con Esme, que ésta es su primera novela (May tiene dos libros publicados a su espalda y debería tener un poco más de experiencia para no permitir que ciertas cosas que pasan en este libro pasaran), lo tengo contra el libro, pero a ambas esto debería servirles para aprender y mejorar. De los errores se aprende y deberían prestar atención a las reseñas negativas con argumentos bien explicados (y hechas desde el respeto) que hay del libro (que componen el 90% de las reseñas existentes) y no quedarse sólo con las de aquellos que lo alaban, pero eso ya es cosa de ellas. Yo las animo a seguir escribiendo y mejorando, pero para sus próximas novelas (sobretodo si las escriben juntas) les recomiendo más comunicación, informarse más sobre las cosas de las que escriban y hacer varias correcciones para evitar las faltas gramaticales e incoherencias.
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lunes, 30 de mayo de 2016
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