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miércoles, 14 de mayo de 2014

Debate-reflexión: "Literatura: real or not real?"

Lo que os traigo hoy es una especie de debate-reflexión sobre algo que considero crucial para todo lector: la importancia de diferenciar la realidad de la ficción...

Vale, visto así parece una estupidez, ¿verdad? ¿Quién no sabe diferenciar entre la realidad y la ficción? ¿Quién puede no saber que los vampiros no son reales y que es imposible que un licántropo se enamore de ti? Ajá, visto desde ese punto de vista es muy fácil decir con la boca bien abierta que nosotros no nos dejamos influir por la ficción y que sabemos perfectamente que no va a llegarnos vía lechuza una carta de admisión en Hogwarts. ¿No? ¿NO?

Pues no. Porque seamos sinceros, para un lector que se precie la literatura no es sólo ficción. A los lectores nos resulta casi imposible separar realidad y ficción cuando leemos un libro que nos enamora. Y con eso no estoy diciendo que los lectores busquemos debajo de nuestras camas en busca de cofres perdidos ni que al pasar delante de una iglesia abandonada nos perturbemos con la idea de que puede ser el instituto camuflado de los Cazadores de Sombras -aunque reconoscámozlo: la idea se nos pasa por la cabeza-. No, claro que no estoy diciendo eso. Lo que estoy diciendo es que las historias que nos cautivan se nos meten bajo la piel y los personajes terminan siendo importantes para nosotros.

¿Qué lector no ha derramado alguna lágrima con la muerte de algún personaje querido? ¿Quién no se ha sentido inmensamente feliz y enternecido con esas dulces frases de amor entre protagonistas? ¿Quién no se ha dejado cautivar por mundos inexistentes y seres sobrenaturales? ¿Quién no se ha sentido muchas veces desgarrado por dentro por esos finales crueles?

Para los lectores, la línea que separa realidad y ficción en los libros no existe, básicamente porque los personajes sí son reales, sí sienten, sí viven, sí mueren... dentro de nosotros. Llegamos a empatizar y a amar tanto a esos personajes que terminan colándose por debajo de nuestra piel y en nuestro corazón y terminan adquiriendo existencia. Por eso es tan fácil para los lectores sufrir inmensamente y sentir verdadero dolor o amor con algunos libros y personajes.


¿Y tú qué opinas?

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