Autora: Jennifer E. Smith
Editorial: Suma de Letras
Número de páginas: 300
ISBM: 9788483653159
Hadley ha llegado cuatro minutos tarde, lo que, bien pensado, no parece mucho: una pausa para la publicidad, el descanso entre dos clases, el tiempo que lleva calentar un plato precocinado en el microondas. Cuatro minutos no son nada.
Cierra los ojos solo un instante y, cuando los vuelve a abrir, el avión ha desaparecido.
Los caprichos del destino y las casualidades de la vida son el motor de esta conmovedora novela sobre lazos familiares, segundas oportunidades y primeros amores. Desarrollada a lo largo de 24 horas, la historia de Hadley y Oliver nos convence de que el amor verdadero puede aparecer en nuestras vidas cuando menos lo esperamos.
Sé que normalmente, cuando hago una reseña, suelo hacer un breve resumen introductorio pero... ¿la sinopsis en esta ocasión no es eso precisamente? Me parece tan clara y perfecta, que me tragaré mi resumen habitual.
La probabilidad estadística del amor a primera vista es un libro que ha conseguido enamorarme, que se me ha introducido por las venas y me ha llegado al corazón. No es únicamente la trama, son los personajes, que consiguen llegarte de verdad.
La historia está narrada en tercera persona desde la perspectiva de Hadley y transcurre en un período de 24 horas, ni más ni menos. Jennifer E. Smith tiene una forma de escribir fluida que nos hace una lectura amena y fácil, con descripciones precisas y lo suficientemente detalladas para poder imaginar todo con claridad, pero no cargada de adornos como para liarnos o resultar pesado. Es un libro que se lee en un suspiro y que no puedes soltar una vez hayas comenzado a leerlo.
Sinceramente, me hacía falta desde hacía mucho tiempo leer un libro real. Un libro donde los personajes sean imperfectos, sean normales, que se despeinen y tengan problemas reales. Y este libro nos trae eso.
Hadley es una chica normal cuyos padres están divorciados y que debe embarcarse en un vuelo que desea en el fondo no tener que tomar. Claustrofóbica y cerrada a la idea de perdonar a alguien que fue un pilar en su vida, Hadley nos demuestra que, incluso en un libro perfecto, una chica puede despeinarse y tener un aspecto soñoliento y mundano y, aún así, encontrar el amor en un avión.
Oliver es un chico simpático y divertido, estudiante de Yale y nativo de Londres, que se cruza en el camino de Hadley para poner su vida patas arriba. Hablador y a la vez reservado, pues por muchas palabras que salen de su boca, no logras discernir casi nada sobre él, lo que lo convierte en un chico misterioso que te sorprende al final con su historia.
Sin duda, La probabilidad estadística del amor a primera vista nos trae una historia preciosa y real, que le puede ocurrir a cualquiera y que nos muestra que aún hay esperanzas de que el amor romántico y hermoso siga existiendo. Este libro deja fuera todas aquellas cursilerías (lo cual agradezco en el alma) que suelen aparecer en muchos libros, nos transporta hasta un avión y nos conduce por las calles de Londres, respirando algo único.

















